viernes, 24 de septiembre de 2010

Torino en Rosario

El equipo de Torino que visitó tierras argentinas en 1929.

En el año 1929 el Torino Football Club de Italia arribó a Argentina para disputar una serie de cotejos amistosos. Por tal motivo se presentó el 28 de julio en Capital Federal, donde enfrentó primero a un combinado de la Asociación Argentina, en la cancha de Sportivo Barracas, siendo derrotado por 1 a 0. Casi una semana después, el 3 de agosto, empató 1 a 1 ante la selección nacional, en el estadio de River y finalmente perdió al día siguiente ante Boca Juniors por 4 a 1.
Luego de su actuación en Buenos Aires llegó a Rosario, donde en primera instancia midió fuerzas ante el representativo de la Liga Rosarina, a quien doblegó por 4 a 2, en la cancha de Rosario Central. El mencionado partido se llevó a cabo el 15 de agosto.
Posteriormente a esa gran victoria, el 18 de agosto jugó ante Newell’s en el Parque de la Independencia.
El elenco italiano, que contaba entre sus filas con el ex delantero rojinegro Julio Libonatti, llegó al parque con buenos pergaminos en su haber, pero se encontró con un oponente de fuste ese día. Tras un primer tiempo reñido, donde el cuadro rosarino ejerció el dominio del encuentro, no se sacaron ventajas. En la segunda mitad Peruch eludió a pura gambeta a varios rivales y sacó un fuerte tiro esquinado para marcar el 1 a 0 parcial. Fue un golazo que hizo delirar a la hinchada leprosa, que iba a festejar aún más cuando Haumuller interceptó de volea un centro de Luna y clavó la pelota en un ángulo, señalando el definitivo 2 a 0.


Las síntesis de los dos partidos de Torino disputados en Rosario:
Jugado el jueves 15 de agosto de 1929.
Liga Rosarina de Football 2: Carlos Guida; Francisco De Cicco y Ginés Burset; Arturo Podestá; Victorio Faggiani y Silvestre Conti; Lorenzo Vázquez, Gerardo Rivas, Adolfo Cristini, José Freijes y Segundo Luna.
Torino 4: Bosia; Monti y Zanello; D’Aquino, Colombari y Martin; Avalle, A. Baloncieri, Wolk, Rossetti y Bainardi.
Goles: P. T. L. Vázquez (LR), G. Rivas (LR). S. T. Bainardi (T), Wolk (T) y Rossetti 2 (T).
Cancha: R. Central.
Nota: Se les entregó unas medallas de oro a los futbolistas Julio Libonatti y Arturo Ludueña Chini, pertenecientes a Torino y Roma respectivamente, por su pasado en el equipo rosarino de Newell’s Old Boys. Las mismas se las obsequiaron por la noche durante una función en el teatro Odeón (desde 1967 Fundación Astengo). Las preseas doradas decían lo siguiente: “Sus amigos del Bar Rojinegro de Rosario, como recuerdo de su visita a esta ciudad. Rosario, agosto de 1929” .

Jugado el domingo 18 de agosto de 1929.
Newell’s Old Boys 2: Gerónimo Díaz; Fermín Lecea y Florindo Bearzotti; Alfredo Chabrolín, Cataldo Spetale y Julián Sosa; Agustín Peruch, Humberto Libonatti, Walter Haumuller, Rafael García y Segundo Luna.
Torino 0: Bosia; Zanello y Martin, D’Aquino, Colombari y Avalle; Julio Libonatti, Adolfo Baloncieri, Wolk, Rossetti y Bavarde.
Goles: S. T. A. Peruch y W. Haumuller
Árbitro: Tood.
Cancha: Newell’s.
Incidencias: el arquero italiano Bosia debió salir del campo de juego, por haberse lesionado tras un choque con Haumuller, cuando el encuentro ya estaba 2 a 0 a favor de Ñuls. Lo reemplazó el zaguero Martin.
Nota: Julio Libonatti emigró de Newell’s hacia Torino en 1925 y se transformó en el primer futbolista del continente americano en ser transferido a Europa. Ese día enfrentó a su hermano mayor Humberto, que paradójicamente había nacido en Italia.
Antes del encuentro internacional entre Newell’s y Torino, se efectuó un partido preliminar donde jugaron veteranos de Ñuls y Tiro Federal, correspondiendo la victoria al elenco rojinegro por 3 a 2.

En la foto el arquero de Torino rechaza un avance rojinegro.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Zenón Díaz

Zenón Díaz, con la camiseta de Rosario Central en el año 1911.

Zenón Díaz, que nació en San Marcos, provincia de Córdoba, el 8 de febrero de 1881, fue un brillante zaguero, que se desempeñó en la primera época de Rosario Central. Conozcamos su historia:


En la revista Cincuentenario del mencionado club, editada en 1939 cuentan que su descubridor fue el señor Miguel Green, que junto a Jackson (1), tras salir de los talleres del ferrocarril Central Argentino, de donde eran funcionarios, observaron en la calle a un grupo de jóvenes que practicaban un juego popular llamado la ronda, que se desarrollaba al igual que el fútbol con un balón. Entre ellos se encontraba Zenón Díaz, que demostró tener buenos reflejos con las manos, por eso lo llamaron para que se desempeñara como arquero en Central. Luego cambió su posición a la de fullback (zaguero), donde conquistó al aficionado auriazul por su entrega y eficacia.
En una entrevista realizada por el semanario Reflejos, el 30 de diciembre de 1924, el propio Zenón contó que: “recuerdo que mi debut en ese puesto y en el football fue obra de la casualidad. ¿No es cierto, viejo Hayes?” (Refiriéndose a Harry Hayes, ex jugador de Central, que estaba al lado de él). Éste último añadió: “ciertamente un sábado a la tarde los muchachos se hallaban practicando porque al otro día les tocaba jugar con Plaza Jewell (Atl. del Rosario), el fuerte eleven (en el periódico resaltaron que lo dijo con un marcado acento inglés de antaño) y les hacía falta un arquero; a todo esto Zenón, que las oficiaba (sic) de espectador, se lucía al contener cuanta patada lograba llegar a su alcance. Así las cosas, empezó a llamar la atención y he aquí que dos señores influyentes (por M. Green y Jackson) lo propusieron para llenar la vacante y de este modo, el que más tarde defendería con altura los colores argentinos en las bregas internacionales hizo su debut en el balompié nada menos que con Plaza Jewell.” Luego Zenón Díaz agregó que perdieron por 2 a 1, “pero créame que uno de los tantos fue de esos goles que hacen época” (aludiendo a que fue un golazo). Según él esto ocurrió hacia el año 1900. Posteriormente dijo que jugó de arquero unos cuantos partidos y que no le agradaba mucho porque tenía que estar en el arco y lo que él prefería era correr.
Comenzó a jugar en el primer equipo de Rosario Central en 1903, siendo jugador canalla hasta su retiro acaecido en 1919, cuando contaba con 38 años de edad. Su último encuentro lo disputó ante Newell’s Old Boys, en el Parque Independencia, el 4 de mayo. En aquel cotejo, que culminó empatado 2 a 2, arrancó jugando en su puesto natural de zaguero, pero en los minutos finales del partido tuvo que reemplazar en el arco a su sobrino Octavio Díaz. Paradójicamente se retiró del fútbol actuando como arquero, posición en la que inició su carrera futbolística.
Gracias a sus notables desempeños fue citado para vestir la casaca del combinado de la Liga Rosarina, que enfrentó al Nottingham Forest de Inglaterra el 16 de junio de 1905. A pesar de la dura derrota de 5 a 0 sufrida por el elenco rosarino, fue convocado para jugar en el representativo nacional, ante el mismo rival el 29 de junio. De tal modo se convirtió en el primer criollo en vestir la camiseta de la selección Argentina, que defendió hasta 1916, cuando cayó derrotado ante Uruguay por 3 a 1. Mientras que protagonizó su último partido internacional el 9 de julio ante el seleccionado celeste en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Rosario, defendiendo la divisa de la Liga Rosarina.
Se consagró en la Liga Rosarina en varias oportunidades y también obtuvo el título de campeón argentino, al conquistar con Rosario Central la Copa Ibarguren, correspondiente a 1915, que definió el 30 de abril de 1916, tras ganarle a Racing Club. Además con el cuadro auriazul ganó la Copa Competencia Jockey Club y la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires, ambas en 1916. En tanto que con el combinado nacional disputó innumerables partidos internacionales, saliendo subcampeón sudamericano en 1916.
El negro Zenón Díaz era un defensor seguro, que se hacía dueño del área, ya que era muy difícil pasarlo. Asimismo eran muy famosas sus barridas hacia los pies de los delanteros, para quitarles el balón, cuando éstos intentaban eludirlo. Es importante remarcar que se destacó en una época en donde la mayoría de los futbolistas eran de origen británico, siendo Zenón uno de los primeros criollos en sobresalir en el juego de los ingleses locos.
Nota: Zenón Díaz además de desempeñarse como jugador de fútbol, trabajó en los talleres del ferrocarril Central Argentino. También es importante remarcar que su hermano era el zaguero Juan Díaz, padre del destacado guardameta Octavio Díaz.
(1): Miguel Green y Jackson además de ser funcionarios del ferrocarril Central Argentino, fueron fundadores y jugadores del Central Argentine Railway Athletic Club (a partir de 1903 Rosario Central).

jueves, 16 de septiembre de 2010

Numancia

La siguiente es una parte de la nota publicada sobre el club Numancia, en la revista Rosario, su historia y región, de agosto de 2010.

Por Leonardo, Cristian y Soccorso Volpe.

El barrio Refinería (hoy Malvinas) fue cuna de innumerables clubes de fútbol, desde el primitivo Bartolomé Mitre, hasta Argentino, que tuvo sus inicios allí y luego emigró hacia otra parte de la ciudad. Posteriormente numerosas instituciones deportivas cobraron vida en la zona; una de ellas fue el Club Atlético Numancia, que fue gestado y fundado entre los años 1926-1927. La primera referencia que tenemos de la entidad es una mención en el diario La Capital de 1927, donde se lo cita como un equipo de fútbol independiente (2).
Instaló su campo de deportes entre Vera Mujica, avenida Francia y Arenales. Mientras que en 1933 su sede social estaba ubicada en la cortada Arenales 282. Más tarde en 1935, bajo la presidencia del señor Urrutia, alquiló una cancha en inmediaciones de la estación de ferrocarril Ludueña. Además en el predio arrendado, que era amplio, se organizaron diferentes torneos internos de básquetbol y boxeo, que se disputaban entre sus asociados.
Según algunos datos que pudimos recabar en entrevistas realizadas hace varios años atrás a vecinos del barrio, como por ejemplo don Tito Conti, la camiseta de Numancia era roja y amarilla a rayas verticales finitas. También éste último nos comentó que el club poseía numerosos seguidores, la mayoría de origen español, los cuales eran muy bullangueros. Asimismo nos contó que cuando jugaban en localidades vecinas, partía un camión con simpatizantes del club, que portaban grandes banderas con los colores rojo y amarillo que los representaban. Finalmente agregó que era una fiesta verlos.
Una versión interesante, que nos aportó varios datos fue la captada por el señor Terrazino, quien en el mes de mayo del año 2003 conversó con un ex futbolista de Numancia, llamado Juan Perla, un hombre de por entonces 89 años (ya fallecido), que le afirmó que la sede del club se situaba en Jorge Canning 241 bis (entre Cilveti y Junín). Pensamos que esa fue la última dirección de la institución (que como mencionamos anteriormente también se ubicó en la mítica cortada Arenales al 282), ya que Terrazino recordó que: “yo mismo por motivos personales visité el conventillo de Canning 241, donde según la casera del lugar, Doña Rosa, estaba la sede de Numancia”. Del mismo modo aseveró que en una pieza ubicada en el altillo había papeles, copas y demás objetos que habían pertenecido a la entidad, que ya no existía más. Posiblemente esto haya ocurrido entre los años 1938 y 1939 aproximadamente.

Nota (2): Cuando nos referimos a un equipo de fútbol independiente hacemos mención a los cuadros que no jugaban en ninguna liga importante, pero desafiaban a otros rivales para disputar encuentros amistosos. En algunos casos estos elencos no tenían una estructura propia de un club, es decir carecían de sede social o de un acta de fundación, muchos eran únicamente un equipo de fútbol. En otras ocasiones se trataba de instituciones, que como dijimos anteriormente no estaban afiliadas a ninguna liga oficial, pero practicaban fútbol, como por ejemplo Numancia en 1927.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Charrúas



Alejandro Berruti sin saberlo bautizó para toda la historia a los hinchas y jugadores de Central Córdoba.


Si a un futbolero rosarino le preguntás por un charrúa, lo primero que se le viene a la cabeza es un aficionado de Central Córdoba. Pero, ¿por que? Veamos el motivo de este distintivo mote.

Para conocer el origen de dicho apodo es preciso remontarse en el tiempo hasta 1911. En el citado año en una de las tantas reuniones del Consejo Directivo de la Liga Rosarina de Football discutieron Claro Arturo Charras, representante de Ferrocarril Córdoba y Rosario en la liga y Alejandro Berruti, que además de ser miembro del consejo, era un reconocido crítico teatral y periodista de la época, de un estilo marcadamente sarcástico. Tras el altercado al otro día en el extinto diario La Nota, Berruti calificó de manera irónica de charrúas, tanto a Claro Charras, como también a su hermano Juan, sin saber que de esa forma bautizó para siempre con ese nombre a todos los hinchas y jugadores del viejo Central Córdoba. Este apelativo que nació luego de una pelea fue aceptado por todos los simpatizantes de la entidad de Tablada, que hoy se sienten orgullosos de ser charrúas. Claro Arturo Charras fue uno de los baluartes del equipo de Ferrocarril Córdoba y Rosario, a él le fue dirigida la irónica calificación de charrúa por parte de Alejandro Berruti.

Nota: Hasta 1915 el nombre del club de Tablada fue Córdoba and Rosario Railway Athletic Club, cuya traducción al castellano era Ferrocarril Córdoba y Rosario.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Rosario campeón argentino de 1929

El combinado de la Liga Rosarina que se consagró campeón argentino el 15 de octubre de 1929.

En el año 1929 Rosario se adjudicó el Campeonato Argentino Interligas, donde intervenían los seleccionados de las ligas de todo el país. Allí se puso en juego la copa Presidente de la Nación, para el ganador del evento y la copa Intendente Municipal de Buenos Aires, para el segundo. En tanto el tercero se acreditaba el trofeo Comité Olímpico Argentino, que fue obtenido por Santiago del Estero que le ganó por 2 a 1 a la Federación Santafesina de Football el compromiso por el tercer puesto.
Como era habitual en primera instancia se efectuó una ronda previa y posteriormente se desarrolló la fase final, que tuvo lugar en Buenos Aires. Cabe resaltar que el combinado rosarino accedió a la ronda final, tras batir a Venado Tuerto en condición de visitante por 4 a 2, en un cotejo que se disputó el 1° de septiembre. Luego en la etapa final se deshizo con facilidad de los seleccionados de Comodoro Rivadavia y Zárate, a quienes los despachó con una goleada. En cuartos eliminó a San Juan, tras vencerlo por 3 a 1. En semifinales se topó con Santa Fe, que a pesar de sus esfuerzos cayó derrotado por 2 a 0. De esa manera llegó a la gran final ante Tucumán, que doblegó en semifinales a Santiago del Estero.
El choque decisivo se llevó a cabo en la cancha que River Plate tenía por aquellos años en la avenida Alvear (hoy Av. Libertador) y Tagle, en el barrio de la Recoleta, donde asistieron veinticinco mil almas que esperaban ver al nuevo campeón argentino de selecciones. Asimismo un nutrido grupo de aficionados rosarinos viajó hasta el lugar de la contienda para alentar a su equipo.
En los primeros instantes el juego se tornó parejo y reñido, ya que ambos demostraron que habían llegado a la final desarrollando un alto nivel de juego. Luego cuando el partido transcurría por la mitad de los primeros cuarenta y cinco minutos se rompió la paridad en el tanteador, puesto que Maidana adelantó a los tucumanos, después de señalar tras una serie de rebotes. Golpe duro para el cuadro de Rosario, que terminó el periodo inicial en desventaja. En los primeros instantes del complemento el combinado de la Liga Rosarina sufrió la expulsión del jugador Julián Sosa, que reclamó que Fassora, de Tucumán, le cometió una falta dentro del área. El árbitro no sólo no cobró el penal, sino que además echó al futbolista rosarino por la protesta. A pesar del panorama complicado por haberse quedado con diez hombres, el equipo de la ribera del Paraná reaccionó y pudo llegar a la igualdad a los 37’. La jugada del empate nació de una infracción que le cometió Ferreyra a Cristini a pocos metros del área. El zaguero Juan González cambió por gol el tiro libre que ejecutó con suma precisión y estampó el 1 a 1, con que se cerraría el marcador en los noventa minutos reglamentarios.
Debido a que persistió la paridad, el réferi les consultó a los capitanes de los dos seleccionados si decidían jugar un alargue o dar por finalizado el cotejo, para seguirlo otro día. Ambos futbolistas eligieron la primera opción, por tal razón se disputaron 30 minutos más, divididos en dos tiempos de 15’. A los 11 minutos de iniciado el suplementario Indaco recibió un pase de Barreiro y sacó un violento remate cruzado que venció al guardameta tucumano, transformándose en el tanto de la consagración rosarina.
Una muestra de la importancia que tenía el Campeonato Argentino fue que al regresar a la ciudad de Rosario los futbolistas triunfadores fueron recibidos en la estación de trenes Rosario Norte por cientos de hinchas, que llevaron en andas a los flamantes campeones. Una larga caravana de seis cuadras marchó por las calles hasta el centro. Posteriormente se les entregó una medalla de oro y la Liga Rosarina de Football le obsequió a cada uno de los integrantes del plantel un reloj dorado con palabras alusivas al galardón obtenido. Incluso se compuso un tango en honor a la selección de Rosario, titulado Hurra campeones, con letra de Lito Bayardo y música de Santiago París.
El plantel de la Liga Rosarina de Football estuvo integrado por: Carlos Guida, Octavio Díaz, Francisco De Cicco, Ginés Burset, Juan González, Alfredo Chabrolín, Victorio Faggiani, Silvestre Conti, Julián Sosa, Agustín Peruch, Francisco Scaroni, Adolfo Cristini, Luis Indaco, Francisco Barreiro, Serapio Mujica, Antonio Del Felice y Osvaldo Goicoechea.
Además viajaron a Buenos Aires los dirigentes, Francisco Campá, Armando Andrieu y Antonio Rivera; el kinesiólogo, Gregorio Avalos y el árbitro Ángel Gámez.
La campaña de Rosario:
Rueda Final
Primera ronda
29 de septiembre de 1929
Liga Rosarina 5: Octavio Díaz; Francisco De Cicco y Ginés Burset; Alfredo Chabrolín, Victorio Faggiani y Julián Sosa; Agustín Peruch, Francisco Scaroni, Adolfo Cristini, Luis Indaco y Francisco Barreiro.
Comodoro Rivadavia 0: Barrera; Traverso y Roldán; Zamora, Echeverría y Arrese; Onvele, Raffo, Budiño, Aguirrebarrena y Aldado.
Goles: Indaco, Scaroni (2), Cristini y Chabrolín.
Cancha: Huracán.

Octavos de final
1° de octubre de 1929
Liga Rosarina 4: O. Díaz; F. De Cicco y G. Burset; Silvestre Conti, V. Faggiani y J. Sosa; A. Peruch, F. Scaroni, A. Cristini, L. Indaco y F. Barreiro.
Federación del Norte (Zárate) 0: Alonso; Ferrara y Modarelli; Giovanetti, Inchausti y Gortini; Romano, Aranda, Capovila, Tisera y Lezin.
Goles: Barreiro y Scaroni (3).
Cancha: San Lorenzo.

Cuartos de final
6 de octubre de 1929
Liga Rosarina 3: O. Díaz; F. De Cicco y G. Burset; A. Chabrolín, V. Faggiani y J. Sosa; A. Peruch, F. Scaroni, A. Cristini, L. Indaco y F. Barreiro.
Liga Sanjuanina 1: Guerra; Verana y Cavana; Nehin, Soria y Olivera; Antúnez, Farolli, Martínez, Cortínez y Román.
Goles: Martínez (LS), Indaco (2) (LR) y Cristini (LR).
Cancha: Sportivo Barracas.
Semifinales
9 de octubre de 1929
Liga Rosarina 2: O. Díaz; F. De Cicco y Juan González; Serapio Mujica, V. Faggiani y S. Conti; A. Peruch, F. Scaroni, A. Cristini, L. Indaco y F. Barreiro.
Federación Santafesina 0: Pagotti; Angellini y Gómez; Calafeli, Valdés y Juárez; Simonsini, Rivarola, Loyarte, Cantelli y Sánchez.
Goles: 40’ Scaroni y 50’ Cristini.
Cancha: San Lorenzo.
Final
15 de octubre de 1929
Liga Rosarina 2: Octavio Díaz; Francisco De Cicco y Juan González; Silvestre Conti, Victorio Faggiani y Julián Sosa; Agustín Peruch, Francisco Scaroni, Adolfo Cristini, Luis Indaco y Francisco Barreiro.
Federación Tucumana 1: Cesarini; Flores y Martínez; Chividini, Ferreyra y García; Páez, Fassora, Maidana, Albornoz y Espeche.
Goles: Maidana (FT), Juan González (LR) e Indaco (LR)
Cancha: River Plate.
Árbitro: Bartolomé Macías.
Nota: Se jugó tiempo extra.
El estadio que River Plate poseía en la Av. Alvear (actual Libertador) y Tagle fue escenario de la final ganada por Rosario el 15 de octubre de 1929.